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Diagnóstico

Cómo leer una carta dinamométrica de fondo en cinco preguntas

Un atlas con veinte patrones de cartas de fondo no sirve de mucho si hay que compararlos uno por uno contra la carta que se tiene delante. En Bombeo Mecánico sin Suposiciones, Francisco Lino Ramírez Arteaga propone otra cosa: un orden de preguntas que descarta familias enteras en cada paso.

El orden no es arbitrario. Va de lo que invalida cualquier lectura posterior a lo que solo se distingue en el detalle. Saltarse una pregunta no ahorra tiempo: produce un diagnóstico que parece correcto y no lo es.

Pregunta 1: ¿la altura cuadra con la carga de fluido calculada?

Va primero porque, si la altura no cuadra, la forma no significa lo que parece. Antes de mirar una sola esquina de la carta hay que calcular la carga de fluido sobre el pistón:

Fo = 0,433 · SG · H · Ap

Donde SG es la gravedad específica del fluido, H el levantamiento neto en pies y Ap el área del pistón en pulgadas cuadradas. Si la altura medida no coincide, conviene revisar primero lo más básico: nivel y gradiente, diámetro y profundidad de bomba, el cero y la calibración de la celda de carga, el modelo de fricción y los datos maestros del pozo. Diagnósticos como sarta partida, bomba desasentada o pozo fluyendo requieren corroboración independiente.

Pregunta 2: ¿hay un pico que domina la carta?

Un pico distorsiona cualquier medida de altura y de área, así que hay que descontarlo antes de clasificar la forma. Si el pico es repetible y está sincronizado con un extremo de la carrera, el golpeteo del pistón es una hipótesis fuerte, y su posición indica en qué extremo ocurre. Antes de declararlo, hay que descartar saturación o ruido del sensor, resonancia dinámica y eventos transitorios: la firma debe repetirse ciclo a ciclo.

Pregunta 3: ¿la carga mínima cruza el cero?

Una carga de fondo calculada baja o compresiva es una señal importante de pérdida de tensión en la sarta, y si se confirma apunta a flotación y pandeo. Pero su interpretación depende del cero de carga, la fricción, la inercia y la calidad de la transformación por ecuación de onda. Una excursión negativa calculada no debe aceptarse sin control de calidad.

Pregunta 4: ¿cambia de una carrera a la siguiente?

Es la única pregunta que no se puede responder con una captura aislada: exige mirar varias cartas seguidas. La variabilidad entre carreras puede ser compatible con un ancla de tubería que toma y libera de forma intermitente, pero también con gas, pump-off variable, sólidos o ruido de adquisición. El malfuncionamiento del ancla se confirma con repetibilidad de los flancos, datos de completación y, si es posible, evidencia mecánica.

Pregunta 5: ¿se deformó un lado o un flanco?

Ésta es la bisagra de todo el método, y se apoya en una idea simple:

Los lados horizontales son las dos carreras y hablan de la columna. Los flancos verticales son las dos transferencias y hablan de las válvulas.

Qué se deformóCómoPatrón probable
Lado inferiorLa carga cae antes del final de la bajadaGolpe de fluido
Lado superiorSe hunde de izquierda a derechaFuga de válvula viajera o pistón
Lado superior y pisoSe hunde y el piso subeBomba totalmente dañada
Lado inferiorSe levanta, creciendo hacia el finalFuga de válvula fija
FlancosInclinados y rectosTubería no anclada
FlancosCurvosInterferencia de gas
TodoColapsa a un lazo delgadoBomba bloqueada por gas
NadaSin deformaciónLlenado completo con tubería anclada

La confusión más cara del bombeo mecánico

El golpe de fluido y la interferencia de gas deforman la misma zona de la carta y piden acciones opuestas. La diferencia no está en la posición sino en la pendiente:

  • Una caída abrupta es compatible con golpe de fluido: el pistón encuentra el líquido de golpe.
  • Una transición redondeada es compatible con compresión de gas en el barril.

Es una discriminación física útil, pero no suficiente para automatizar una acción. Antes de ordenar algo hay que cruzarla con la presión de admisión o el nivel, el gas anular, las pruebas de válvula y la repetibilidad.

Lo que deja a la vista el catálogo

El atlas que Francisco Lino Ramírez Arteaga incluye en el libro reúne 23 entradas. Una lectura rápida del catálogo deja tres conclusiones prácticas:

  • En 18 de las 23 entradas la bomba está sana. Solo tres son averías de bomba y una es rotura de sarta. Un diagnóstico que termina en «cambiar la bomba» con demasiada frecuencia está mal hecho.
  • El ancla de tubería afecta a ocho de los veinte códigos. Ignorarla es perder la mitad de la información de cuatro familias completas.
  • Las familias se alimentan entre sí. El golpe de fluido sostenido castiga las válvulas, el golpeteo del pistón puede desasentar la bomba y la flotación conduce a la sarta partida. Corregir a tiempo un patrón menor evita uno mayor.

La entrada número 23: «patrón no reconocido»

La última entrada del catálogo no es una carta: es una salida explícita. Si la evidencia no alcanza, la carta se escala a revisión experta en lugar de forzarla dentro de la clase más parecida. Para un operador es una regla de humildad; para un clasificador automático es una clase de abstención obligatoria.

Este artículo resume criterios generales del capítulo 14 del libro. La interpretación de una carta concreta depende de los datos del pozo, la calidad de la medición y los límites del equipo instalado.